
La crisis eleva el número de trabajadores nacionales en la vendimia.
El sector vitivinícola solía recurrir al extranjero a la hora de buscar trabajadores para recoger la uva. Ya no.
Es época de vendimia en el Alt Penedés, y las cosas han cambiado este año: taxistas, universitarios o trabajadores de fábricas que se han quedado en el paro están recogiendo la uva esta temporada. "La crisis está provocando que la gente del pueblo haga este trabajo", cuenta Josep Joan Saumell, coordinador d'Unió de Pagesos en el Alt Penedès. Es un trabajo que "nunca" había querido hacer la población autóctona, dice Saumell; y tradicionalmente lo demandaban extranjeros o contratados fijos por temporada procedentes de Andalucía.
En esta vendimia, unos 740 extranjeros han llegado a la comarca del Alt Penedès a trabajar con contrato, según datos de la Delegación de Gobierno. "Una cifra menor a la de años anteriores", explica a ADN el presidente de la Comisión de la Vendimia y concejal de Vilafranca, Raimon Gusi, quien también atribuye el descenso de trabajadores de fuera a la mecanización del proceso.
Los temporeros llegan a Vilafranca y a los pueblos cercanos por unas tres semanas. Cobran unos 6 euros brutos la hora y unos 47 por una jornada laboral completa. El payés les proporciona residencia, y si quieren manutención les descuenta un 15% de su sueldo. "Los extranjeros provienen sobre todo del Magreb y Rumanía", dice Gusi.
La Finca Mas Rodó, en Sant Joan de Mediona, produce vinos originales que se elaboran tras una recogida a mano. Estos días han comenzado la vendimia y han contratado a ocho rumanos: "Trabajan muy bien, les damos residencia y lo que cobran por un mes equivale a muchos meses en su casa", explica Oriol Sala, director técnico de Mas Rodó. Pero este año han contratado además a cuatro trabajadores del pueblo; y esto no es lo normal. "Personas que se han quedado en el paro me han preguntado si necesitábamos a gente para trabajar en el campo", señala el masovero de Mas Rodó.
Carlos es uno de ellos. Es un joven que vive con su novia y necesita el dinero: "Está difícil encontrar trabajo, me fui a Málaga y no hubo suerte, ahora he vuelto y voy a recoger uva y estoy muy contento", dice. "La gente vuelve a trabajar en los oficios de siempre", destaca Saumell.
Por su parte, Gusi hace un llamamiento para que no vengan más foráneos a Cataluña para recoger uva porque, dice, "los puestos este año están cubiertos".


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