
El Concurso Nacional de Vinos Mezquita evalúa los mejores productos de las bodegas del paísl objetivo Con este tipo de iniciativas se pretende difundir el consumo moderado de vino dentro de la cultura mediterránea.
"Se coge la copa y se alza, se mira el vino, y se huele, no es necesario probarlo". Así resume el presidente del Aula del Vino, Manuel López Alejandre, los pasos básicos para realizar una cata profesional. Esta dinámica la siguieron ayer los enólogos, elaboradores, periodistas gastronómicos y otros profesionales vinícolas en la cata del XVI Concurso Nacional de Vinos, que se constituye como el más importante a nivel nacional. "Empezamos en ExpoCórdoba con catadores locales y ahora contamos con el mejor jurado, con gente procedente de Galicia, Castilla y León u otras provincias andaluzas como Almería", afirma López Alejandre.
Vinos blancos, rosados, tintos, de aguja, espumosos y vinos de licor, dulces y aromáticos. Todas estas categorías reúnen un total de 479 muestras del líquido. Y todas ellas optan al premio Gran Mezquita de Oro, un galardón que se pueden llevar más de una marca, ya que el sistema de asignación de premios va por puntos. "A cada muestra catada se le asigna en una ficha una puntuación que representa la media de los votos que le haya otorgado cada uno de los miembros del jurado". El presidente del Aula del Vino añade que "dentro de los vinos, hay una indicación geográfica protegida en la que se expone si es denominación de origen. En ese caso, la exigencia será mayor". El examen se realiza por partes: en una primera fase visual se evalúa el color y la limpidez del líquido. "Cuando una persona está enferma, se le refleja en el color de la cara, con el vino pasa igual", explica el presidente del Aula del Vino. A continuación se realiza la fase olfativa, en que se mide la intensidad y pureza del olor, y después una última fase gustativa.
El resultado final en todas las categorías vinícolas se conocerá mañana lunes.


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