
Las lluvias de los tres últimos días no preocupan a viticultores y bodegueros, siempre que no continúen acompañadas de un cambio brusco de temperaturas. Por el momento, el agua beneficia: engorda la uva y sacia el estrés sufrido por la viña tras un verano caluroso. Si no sigue lloviendo, a partir de la semana que viene la campaña se generalizará en toda la región, con un ligero retraso y una previsión que coloca la producción en un 20% menos respecto a la campaña anterior. Heladas, pedrisco, problemas en la floración y el cuajado del fruto son los responsables de este descenso. A pesar de la crisis, esta campaña arroja un saldo de 20 nuevas bodegas, la mayor parte en Rueda, Toro y Ribera del Duero.
Por el momento, diez millones de kilos de uva ya han entrado en los lagares de 90 bodegas de Castilla y León, en su mayoría, de Rueda y Bierzo. La vendimia de 2010 ya está en marcha, con un ejército de cerca de 20.000 vendimiadores y 600 bodegas, que deberán asimilar los 250 millones de kilos de uva -190 controlados por consejos reguladores- que arrojan las primeras estimaciones de una campaña que llegará al día del Pilar, como en tiempos pasados.
De nuevo, coinciden dos vendimias: la que corresponde a la recolección de uva de las nueve denominaciones de origen y las menciones de vinos de calidad (DO y VC), y la que procede de ese porcentaje no controlado por consejos reguladores, con 27.630 hectáreas y una producción aproximada de 57 millones de kilos de uva con destino a vinos de la tierra y venta de uvas a particulares de fuera de la región. En este sentido, conviene señalar que algunas bodegas de vinos de la tierra (VT) con viñedo propio e instalaciones modernas se distancian del grueso de una producción localizada en la geografía regional que todos los años decrece en viticultores.
Como es habitual, el pistoletazo de salida lo marcó la variedad blanca albillo, en Cebreros, seguida por parcelas puntuales de chardonnay en Bierzo (uvas blancas para la elaboración de espumosos) y la sauvignon de la DO Rueda, con el 80% de las bodegas en plena actividad, marcada por la mecanización de la vendimia. En esta campaña entran en producción 1.500 nuevas hectáreas de viñedo, el 80% en Rueda. Como es habitual -y este año con más motivo por la situación económica- el precio de la uva es la mayor preocupación de viticultores y bodegueros. Dada la dispersión geográfica de los distintos cepajes, no es fácil adelantar las franjas de precios, sobre todo en las grandes denominaciones -Rueda y Ribera-, que evitan pronunciarse.
Según fuentes de la Consejería de Agricultura, en el conjunto de las denominaciones de origen este año se prevé un 30% menos de producción, con respecto a la pasada campaña. Las DO Tierra del Vino de Zamora, Toro, Bierzo y Arlanza, así como VC de Valtiendas, confirman este descenso.
Vigilantes de la viña
Alrededor de 360 auxiliares de vendimia, dirigidos por los servicios técnicos de los consejos reguladores, velan estos días por el cumplimiento de las normas de vendimia. Un aspecto que garantiza un buen desarrollo y control de calidad de las producciones de uva amparadas, pero que deja al resto de la producción - cerca de 27.000 hectáreas- en una situación de desprotección.
La vendimia genera en la región numerosos puestos de trabajo temporal gracias a la figura del vendimiador. Los precios por jornada de vendimia oscilan entre 50 y 80 euros, dependiendo del tipo de contratación. Algunas bodegas cuentan incluso con edificios habilitados para alojar a los vendimiadores que acuden temporalmente a la recolección.
Viticultura profesional
Un factor determinante en este periodo, que culmina el ciclo vegetativo de la viña, es el de la profesionalidad de los viticultores. Sus prácticas culturales antes del envero, la elección del momento óptimo de maduración y el traslado rápido de la uva en cajas con destino a la bodega garantizan una materia prima sana antes de iniciar las fermentaciones. Las mesas de selección son otra constante en buena parte de las bodegas elaboradoras de vinos de calidad aunque la vendimia mecanizada o la proximidad de los lagares de las plantaciones y el traslado en envases pequeños garantizan, del mismo modo, la buena calidad de la uva.
La vendimia mecanizada operará en esta campaña sobre cerca de 15.000 hectáreas de viñedo, cuyas plantaciones están en espaldera, la mayor parte en la Denominación de Origen Rueda. Cerca de 60 máquinas de vendimiar están en estos momentos en plena actividad por todo el territorio. Si las previsiones atmosféricas anunciasen lluvias persistentes se obligaría a intensificar su trabajo, como una medida para acelerar la recogida.
En esta campaña, la pequeña comarca tradicional de la Sierra de Salamanca instaura, por primera vez, los servicios de control en sus 43 hectáreas inscritas. Como en el resto de las zonas de vinos de calidad, conviene señalar que las viñas registradas sólo responden a viticultores y bodegueros que han apostado por la figura de calidad. Pero en estos mismos territorios queda un amplio margen de viñedo y de cultivadores cuyas producciones sólo encuentran una salida en los compradores de uva destinada a vinos a granel, salvo excepciones puntuales.


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