lunes, 20 de septiembre de 2010

La difícil situación del mercado del vino marca el comienzo de la vendimia


Septiembre es mes de vendimia y en Castilla-La Mancha adquiere un protagonismo especial, al ser el sector vitivinícola uno de los motores económicos. De este mes y de la cosecha de uva dependen miles de familias en la región, de ahí que la tensión en el sector estos días sea máxima, especialmente a la hora de vender la uva y fijarse los precios.
En principio, la campaña de este año se inicia con un tercio de existencias menos que la anterior, lo que significa que se ha vendido mucho vino y que no habrá exceso de producto, ya que la previsión de cosecha este año es similar a la del pasado ejercicio, y no llegará a los 20 millones de hectolitros. Todo ello debe redundar en los precios, aunque en la práctica, según han denunciado las organizaciones agrarias, no se cumple.
Tanto Asaja como UPA acudían la pasada semana a la Comisión Regional de la Competencia para reclamar que se investigue un posible pacto entre los industriales sobre el precio de la uva. Todo ello a tenor de unas declaraciones realizadas por el presidente de Asevicaman y Asevivaldepeñas, Rafael Puyó, quien señaló que los precios de la uva para la presente campaña debían ser similares a los del año pasado, lo que ha sido interpretado como que hay un pacto en el sector.
Para estas organizaciones, las condiciones de la vendimia de este año permiten que los precios estén por encima de los de 2009, al menos para llegar a los costes de producción. Y es que mientras éstos se han elevado en los últimos años, las uvas se venden a los mismos precios, con lo que no se cubre ni el 70% de los costes.
También el presidente de la Asociación «Salvemos el campo», Ángel Exojo, consideraba fundamental que los viticultores conozcan cuál será el precio que cobrarán por sus uvas antes de vendimiarlas. «Son muchos los agricultores que todavía no saben si les resulta más rentable recoger o dejar en fruto en la cepa».
De la misma opinión era el consejero de Agricultura y Medio Ambiente, José Luis Martínez Guijarro, quien consideraba «totalmente razonable» que los agricultores «se nieguen a vendimiar si no conocen el precio de la uva».
Y las circunstancias que se daban este año parecían propicias para un incremento del precio de la uva. Según detalló el consejero, las existencia de vino en la región a 31 de julio ascendían a 8,2 millones de hectolitros, un tercio menos que la campaña anterior y un 25% menor que la media de los últimos diez años.
De esos 8,2 millones de hectolitros, hay 820.000 comprometidos en la segunda destilación de alcohol de uso de boca; de vino hay 6,3 millones de hectolitros, que son un 26% menos que el año pasado; de mosto queda un millón de hectolitros, que supone un descenso del 54% con respecto a la pasada campaña.
Además hay casi dos millones de hectolitros de vino tinto y rosado con denominación de origen, ya que en su gran mayoría se corresponden con vinos que se encuentran en procesos de crianza en barrica. Las cooperativas, con unos 3 millones de hectolitros, tienen tan sólo el 40% de las existencias, produciendo más del 70%.
Con todos estos datos se puede decir que ésta es una de las mejores campañas de venta de vino de la última década, con 23,7 millones de hectolitros vendidos. Y buena parte se debe a la mejora de las exportaciones —el consumo interno sigue cayendo—, que acumulan una tasa interanual de 8,5 millones de hectolitros vendidos hasta el mes de junio, lo que ha supuesto 395 millones de euros.
Según indicó el consejero de Agricultura, en el primer semestre de este año, las ventas al exterior se han incrementado un 15% en valor (202 millones de euros9 y un 32,4% en volumen (4,4 millones de hectolitros).

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